Cómo limpiar persianas sin desmontarlas parece cosa de diez minutos, hasta que subes y bajas la persiana y las lamas dejan una raya gris en el trapo. Luego el polvo cae sobre el alféizar y, para colmo, ensucia el cristal que acababas de dejar perfecto. ¿De qué sirve limpiar el vidrio si después sacudes la persiana encima?
El fallo casi nunca es de esfuerzo: es de orden. La persiana forma parte de la ventana, y se limpia como tal. Aquí te cuento en qué orden se hace, cómo limpiar las lamas desde dentro y hasta dónde se llega sin desmontar nada. Limpiamos cristales en Madrid desde 2004, y en cada ventana que limpiamos la persiana va antes que el cristal, nunca después.
La respuesta rápida
Para limpiar persianas sin desmontarlas, quita primero el polvo en seco con aspirador o brocha, pasa después un paño de microfibra húmedo con agua templada y jabón neutro, lama a lama y de arriba abajo, y seca antes de subirla. Hazlo siempre antes de limpiar el cristal. Lo que queda dentro del cajón o en la cara exterior que no alcanzas desde dentro no se improvisa: se deja a quien llega con medios seguros.
La persiana, antes que el cristal
El polvo y el agua sucia bajan, siempre. Una persiana acumula polvo, polen y restos de contaminación que se sueltan cuando la mueves o la mojas. Si ya limpiaste el cristal, esa suciedad aterriza justo encima. Por eso el orden de la ventana completa es este: primero la persiana y sus guías, después el marco, luego el cristal y, al final, el alféizar.
Además, al mojar las lamas se forma una mezcla de polvo y agua que chorrea por el marco. Si el cristal está limpio y seco, ese reguero lo mancha en segundos. Con el orden correcto, cada paso limpia lo que ensució el anterior, y el último, el cristal, es el que se queda limpio.
Cómo limpiar persianas por dentro, sin desmontarlas
Desde dentro llegas a la cara interior de las lamas y a las guías. Con eso resuelves la mayor parte de la suciedad visible. Necesitas poco:
- Aspirador con cepillo de cerdas suaves o una brocha, para el polvo en seco.
- Paños de microfibra limpios; un guante de microfibra te deja pasar la mano por cada lama.
- Un cubo con agua templada y unas gotas de jabón neutro. Poco jabón: el exceso deja película.
- Nada abrasivo: ni estropajo, ni lejía, ni disolventes.
Con el material listo, sigue estos pasos, en este orden:
- Baja la persiana del todo. Así tienes todas las lamas a mano. Si es motorizada, desconecta antes la corriente.
- Quita el polvo en seco. Pasa el aspirador con cepillo o la brocha de arriba abajo, también por las guías.
- Prepara el agua. Templada y con unas gotas de jabón neutro. Escurre el paño hasta que quede húmedo, no chorreando.
- Limpia lama a lama, de arriba abajo. Pasa el paño siguiendo la lama y enjuágalo con frecuencia. Cambia el agua cuando se ponga turbia.
- Seca cada tramo. Un paño seco o una microfibra limpia evita los churretes y el agua que se queda entre lamas.
- Sube la persiana despacio. Revisa que no gotee y repasa con el paño seco el borde inferior y las guías.
La cara exterior y el cajón: hasta dónde se llega desde dentro
Aquí toca ser realistas. Si la ventana se abre, puedes alcanzar parte de la cara exterior sin salir. Baja la persiana a media altura, abre la ventana y pasa el paño húmedo por la franja que queda a tu alcance. Después baja un tramo más y repite. Eso sí: nunca te asomes ni te apoyes en el alféizar para ganar unos centímetros. Lo que queda fuera de tu brazo, queda fuera.
El cajón es otro caso. Dentro se acumula polvo, y muchos tienen una tapa o registro interior. Si el tuyo lo tiene, aspira en seco con el cepillo y no uses agua: la cinta, el eje y, en las motorizadas, el motor no se llevan bien con la humedad. Esta tabla resume qué alcanzas desde dentro y cómo conviene tratarlo:
| Parte de la persiana | ¿Se llega desde dentro? | Cómo y cuándo limpiarla |
| Lamas, cara interior | Sí | Aspirador en seco y paño húmedo, de arriba abajo. Cada vez que limpies los cristales. |
| Guías laterales | Sí, casi siempre | Brocha o aspirador con boquilla; después, paño apenas húmedo. |
| Cara exterior: franja a tu alcance | En parte, con la ventana abierta | Paño húmedo por tramos, sin asomarte. |
| Cara exterior completa y lamas altas | No | No se improvisa: hace falta acceso desde fuera con medios seguros. |
| Interior del cajón | Solo si tiene tapa o registro | Aspirador con cepillo, en seco y sin agua. |
| Cinta, eje y motor | No limpiar con agua | Revisión técnica si fallan o chirrían. |
Lamas de aluminio lacado: mismos productos y precauciones que el marco
Muchas lamas son de aluminio con un acabado lacado, igual que el marco de la ventana. Eso marca los productos: agua templada, jabón neutro y microfibra. El lacado se estropea con abrasivos y disolventes, y una vez deslucido no se recupera. Prueba siempre en una zona poco visible antes de limpiar la persiana entera, y evita hacerlo con el sol dando de lleno: el agua y el jabón se secan antes de que los quites y dejan marcas.
Los mismos criterios valen para el marco. Si quieres el detalle, aquí explicamos cómo limpiar el aluminio blanco de las ventanas. Y si tus lamas son de PVC, usa igualmente agua y jabón neutro, sin disolventes.
Con la persiana seca y las guías limpias, ya puedes pasar al cristal. Aquí tienes cómo limpiar los cristales como un profesional, con la técnica de la raqueta paso a paso.
Cuando no se llega: limpieza en altura
¿Y si la persiana está en un tercer piso, o el cajón queda fuera de tu alcance por mucho que abras la ventana? Ahí se acaba el bricolaje. El riesgo no está en la suciedad, está en la caída. Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), en las caídas de altura en obras de construcción entre 2019 y 2023 no se registró ningún accidente mortal por debajo de 1 metro, y entre 1 y 2 metros el porcentaje de mortales fue del 1,8 %. El mismo informe señala que ese porcentaje crece con la altura de la caída.
No te subas a una silla, a una escalera mal apoyada ni al alféizar para llegar a una persiana. Las persianas y cajones que solo se alcanzan desde fuera piden medios y formación en trabajo en altura. Y aquí conviene ser claros: las persianas no forman parte de nuestro servicio, lo nuestro son los cristales. Si además el cristal queda alto, trabajamos con pértigas telescópicas y agua de ósmosis inversa, hasta 15 metros y sin andamios, en nuestra limpieza de cristales en altura.
Cuándo compensa dejarlo en manos de un profesional
Voy a ser justo: una persiana que alcanzas desde dentro no necesita a nadie. Con este método, un paño y media hora, la dejas bien tú mismo. Lo que sí suele compensar delegar son los cristales: muchas ventanas, ventanales grandes o un día entero que no tienes. Ahí sí tiene sentido que lo hagamos nosotros.
Llevamos desde 2004 limpiando cristales en Madrid. Si quieres olvidarte de los de tu casa, mira nuestra limpieza de cristales a domicilio, pide presupuesto sin compromiso o llámanos al 91 112 34 00.
PCO · Limpieza de Cristales · Madrid · 91 112 34 00
Preguntas frecuentes
¿Cómo limpiar persianas sin desmontarlas?
Baja la persiana, quita el polvo en seco con aspirador o brocha y pasa un paño de microfibra húmedo con agua templada y jabón neutro, lama a lama y de arriba abajo. Seca cada tramo y sube la persiana despacio. Hazlo siempre antes de limpiar el cristal.
¿Qué se usa para limpiar las lamas de las persianas?
Aspirador con cepillo suave o brocha para el polvo, microfibra o un guante de microfibra para las lamas y agua templada con unas gotas de jabón neutro. Evita estropajos, lejía y disolventes, que dañan el acabado.
¿Qué se limpia primero, la persiana o el cristal?
La persiana. Al limpiarla suelta polvo y agua sucia que caen sobre el marco y el cristal. El orden correcto es persiana y guías, marco, cristal y, al final, el alféizar.
¿Cómo limpiar persianas de aluminio lacado?
Con agua templada, jabón neutro y microfibra, sin abrasivos ni disolventes. Prueba antes en una zona poco visible y evita limpiar con el sol directo para que no queden marcas.
¿Se puede mojar el cajón de la persiana?
No. El cajón se limpia en seco, con aspirador y cepillo, y solo si tiene tapa o registro. La humedad daña la cinta, el eje y el motor de las persianas motorizadas, que además hay que desconectar antes de tocarlas.
¿Cada cuánto hay que limpiar las persianas?
Como orientación de partida, cada vez que limpies los cristales, y siempre antes. Si vives junto a una calle con mucho tráfico o con obras cerca, un repaso en seco entre limpiezas ayuda a que no se acumule el polvo.




